El primer escenario: El Guateque y el descubrimiento de la mente

Green Fern

Marzo de 2012. El Guateque, Tijuana. La atmósfera del lugar vibraba, cargada con los acordes oscuros e inmersivos de la banda Colectivo sin Luz.

Aquella noche de sábado no fue una presentación cualquiera en mi trayectoria; marcó el instante exacto en el que mis ilusiones abandonaron la intimidad de una mesa para enfrentarse por primera vez a las luces de un escenario.

Fui invitado a compartir presencia junto al Mago Ruly y mi hermano, Shinji Beoulve. Hasta ese momento, mi zona de confort y mi área de dominio absoluto había sido el Close-Up —la magia a centímetros de distancia—. Subir a ese escenario representaba un salto al vacío. El reto ya no era engañar a un par de ojos atentos, sino cautivar a una sala entera simultáneamente.

Al mirar hacia el público aquella noche, envuelto en humo y luces tenues, comprendí algo que cambiaría mi filosofía para siempre. Me di cuenta de que no importa si el espectador está a cinco centímetros o a diez metros de distancia.

El verdadero escenario nunca han sido las tablas de madera, sino la mente de cada persona que te observa. Aquel 3 de marzo no solo presenté mi primer acto escénico; descubrí la inmensidad de la psicología del asombro, la misma que hoy define cada experiencia de Ribixiel.

Create a free website with Framer, the website builder loved by startups, designers and agencies.